El primer paso es vencer el miedo. Nadie que se haya lanzado al vació equipado con un paracaídas por primera vez no ha tenido que superar un fuerte instinto de supervivencia. Pero la clave en el paracaidismo en tándem es que puede considerarse un deporte de riesgo controlado. Los que lo practican aseguran que está al mismo nivel que subirse a un avión como pasajero y disfrutar del viaje dirigido por un experto piloto.